Gastronomía Lugares de encuentro

El café: una tradición con claras influencias italianas en Rosario

La Cadena De Cafe En Una Esquina De Rosario

La pausa son cinco minutos, decía el slogan de una reconocida marca. Voy cruzando la plaza San Martín para tomar por calle Córdoba y vengo pensando nimiedades porque esos 150 metros representan, luego de una jornada laboral, la posibilidad de bajar la intensidad del cuerpo y de la mente. Me acompañan los plátanos que rodean la manzana, y una visión europeizante de la arquitectura local.

Cuando cruzo la calle, un aroma me golpea y el efecto es intenso porque venía distraído. Ese golpe es sobre todo auténtico, me transporta y me sacude. Me invita y me acoge, me emociona y me apremia. Dice: “soy el café, lo único que necesitás para tener un corazón atento y concentrado”. Una mirada rápida me muestra un cartel que dice “Al volo”. Y voy volando.

Cafe Volador

Tomar un café “al volo” como se dice en Italia ya forma parte de la marca país. PhotoCredit: Nicolás Manzi

El rosarino es cafetero: si algo no falta en el centro de la ciudad (ni en la periferia) es un bar de café. Como en todos lados del mundo, estos bares abren temprano y cierran para la hora de la cena, se puede decir que hacen horario comercial. Como en todo el mundo, la gente hace sus pausas en los bares, y esas pausas pueden durar largo tiempo. Para muchos es también oficina, sala de reuniones, foro de asambleas.

Históricamente, es un lugar de encuentro y de sociabilidad, son enclaves fundamentales, hitos del plano urbano. Son espacios que usualmente no cambian su fisonomía, mesas que cualquiera puede identificar. En los libros de Jorge Riestra (que narra sobre todo la época entre las décadas del 50 y 70) era el lugar exclusivo de los hombres. En la literatura de Fontanarrosa es el lugar de los galanes (en donde exponen sus conquistas), y es el espacio perfecto para las charlas del argentino medio que sabe y explica sobre cualquier tema con metáforas de fútbol.

Las marcas de café

La infusión que se toma en los bares es el espresso, aun cuando empiezan a aparecer las cadenas americanas. Las marcas de café que son populares en la ciudad son La Virginia (el crédito local), La Fazenda (el más latinoamericano), Segafredo (el más italiano) y Bonafide (el gourmet), y suelen estar señalizadas en carteles o en las vidrieras. Aunque nadie se pregunta por estos detalles, la gente por lo general elige el café por el lugar, no necesariamente por la marca del café.  Son pocos los que ponen atención en lo que les sirven, así como son pocos los que creen en el valor de la artesanía de hacer el café.

Vidriera Con Espresso Y Duomo

El Duomo de Firenze, la máquina de café y la ciudad como contexto. PhotoCredit: Nicolás Manzi

El café suele ser una excusa, un momento de distensión. No hay una competencia real con el mate, que es otro tipo de infusión que es usada preferentemente en otros contextos. El café es un momento de desconexión para volver a la concentración, es una recarga de energías, es como un electroshock. Es un sorbo que nos salva, que nos sostiene, que nos promete una música como la de esa canción que decía “donde estés estaré…”.

Nicolás Manzi

Autore: Nicolás Manzi

Nicolás Manzi es editor en UNR editora y HyA ediciones, dos sellos editoriales de la Universidad Nacional de Rosario. También lleva adelante un proyecto editorial independiente, Casagrande editorial, en el que promueve las obras de escritores e intelectuales de Rosario. Como escritor ha sido publicado en diferentes medios gráficos con textos de diversa índole.

El café: una tradición con claras influencias italianas en Rosario ultima modifica: 2019-02-06T06:12:08-03:00 da Nicolás Manzi

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